DEL POPULISMO A LA MESURA Y PRUDENCIA, PASANDO POR LA INCAPACIDAD DE GOBERNAR Y GANAR ELECCIONES – DALIVOR ETEROVIC

Hoy es habitual motejar de populistas a quienes hacen anuncios y ofrecimientos que en la teoría no se podrían concretar por las razones que sea.

Ese extremo de las cosas puede ser compartido por muchos, pero también podemos decir que es populista aquel que dice mucho, pero que en estricto rigor no dicen nada. Son muy populistas quienes se expresan públicamente sin ningún contenido y juegan con el lenguaje, manifestando buenas intenciones y conceptos de sentido común que suenan muy moderados y aterrizados.

En estricto rigor el ser populista no tiene ninguna consecuencia importante, cuando la persona que ejerce este populismo, no tiene responsabilidad ni obligación de decidir.

Sin embargo, cuando se trata de actores o actrices que representan determinados sectores políticos y es más, cuando estos y estas son autoridades que deben decidir, entonces ya no estamos hablando de simple populismo. Ahí estamos hablando de responsabilidad política, de capacidad de gobernar, de representar los interese de las mayorías o derechamente de proteger los intereses de minorías poderosas.

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Pero si en un extremo están los populistas y en el justo medio están quienes dicen y hacen cosas razonadas que son posibles y perfectamente justificables. ¿Cómo se llaman quienes están en el otro extremo y no pueden o no saben cumplir con el rol político que se les ha asignado?

¿Cómo se llaman esos que no entienden que el problema no es “una luka más” o si hay vida bajo el hielo Polar?

Una cosa es creer que se tiene la razón, porque le sobran argumentos para justificar su decisión y otra muy distinta es no entender que la razón es superada por la realidad y la fuerza de los hechos.

Ejemplos hay muchos y en general lo constatamos, por ejemplo cuando se legisla mal y tarde, en circunstancias que la sociedad ya resolvió por sí misma la manera de superar sus problemas.

Luego creo que lo que nos sobran hoy en el gobierno son sujetos moderados, personas nada de populistas a la vista de muchos., que con mesura administran. Grupos de tecnócratas que se reúnen para transmitirse logros presupuestarios, asignación de recursos, ejecución de proyectos, cumplimiento de metas y proyectar grandes cifras.

Hoy nos sobran templadas y sobrias autoridades que poco saben de política.

Hoy nos sobran  las serenas y tranquilas autoridades que solo se conmueven cuando un poderoso les golpea la mesa y les amenaza la tan apreciada tranquilidad personal y de los suyos.

Hoy nos sobran autoridades designadas y electas de pecho frio, que no le deben nada a nadie y no se deben a nada ni a nadie, salvo a quien lo nombro en el cargo o en el cupo. Pero que se mueven solo en torno al mínimo necesario para la medición de la gestión.

El problema es que esto tiene consecuencias políticas, ya que así se pierden elecciones y así garantizamos mayores abstenciones electorales.

Para cerrar el círculo, ahora se viene la renuncia de tecnócratas que pretenden ser candidatos para dedicarse a lo que peor hacen, es decir a la política y como no son populistas, levantaran candidaturas independientes, distintas, modernas, con visiones nunca antes reveladas y que estarán por sobre toda pequeñez terrenal que tanto contamina nuestro camino al crecimiento económico ilimitado. Única forma de satisfacer las necesidades de la pobre gente que no sabe cuan duro es estar en política.  ¡JA!

 

Por DALIVOR ETEROVOIC DIAZ CORE POR MAGALLANES (PC).

 

 

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